“El Deber Debido”, primer premio del IV Concurso de Relato Corto “Guinea Escribe” en Bata

La Fundación Martínez Hermanos, en colaboración con los Centros Culturales de Bata y Malabo, organizó y patrocinó el pasado mes de abril el IV Concurso de Relato Corto “Guinea Escribe”, con el objetivo de fomentar la escritura y la literatura entre los más jóvenes de Guinea Ecuatorial. Más de 80 relatos fueron admitidos para esta nueva edición del concurso, siendo finalmente tres por cada sede, los premiados por el jurado que escogió los mejores relatos de cada centro. 

Para dar visibilidad a estos jóvenes escritores, durante las próximas semanas publicaremos los seis relatos ganadores de Bata y Malabo. Hoy, comenzamos con “El Deber Debido”, de Engracia Nzang Obama Akele, que se alzó con el primer premio en la ciudad de Bata. Podéis leerlo a continuación:

EL DEBER DEBIDO  – Primer premio CCE Bata, Engracia Nzang Obama Akele 

Una tribu en tinieblas 

Vivían en las enormes montañas del Machu Pichu. Era una tribu que mantenía las costumbres ancestrales. La base de su sabiduría eran las leyendas que los mayores enseñaban a los pequeños. Adoraban a los espíritus que se manifestaban en las fuerzas de la naturaleza. 

En el “Libro de Historia” de aquella tribu se guardaba un gran secreto: el secreto del deber que cumplía nadie. Decía el libro que, de tiempo en tiempo, nacería una criatura especial, y que ese recién nacido formaría parte de “los elegidos” que tenían como finalidad salvar a la tribu de las tinieblas en las que vivía (hambre, enfermedades, dolor… eran las constantes tinieblas de la tribu). Para ello, tenían que hacer un largo viaje para cumplir el objetivo de salvar a la tribu, pero muchos de ellos no conseguían su objetivo y desaparecían para siempre. En el pueblo sabían que habían fracasado porque, durante un tiempo, aparecían grandes sequías que destrozaban las cosechas, gran cantidad de animales salvajes muertos y fuertes vientos huracanados que derribaban las débiles chozas de la gente. Pero, el elegido que lograra eliminar las “tinieblas” de la tribu se convertiría en el jefe de la misma para siempre. 

Nace una elegida 

Tiempo después nació una niña muy hermosa, de padres humildes. La niña era muy tranquila, amante de la naturaleza y pacífica. Creció muy deprisa: en pocos meses hablaba perfectamente y antes de finalizar el primer año ya corría por los campos. Le encantaba alejarse hacia el interior de la montaña y bañarse debajo de una cascada de agua helada. A pesar de ello, los padres no se sorprendían por nada ya que tenían la intuición de que esa niña era una elegida. 

Diez años después, una mañana temprano, la niña se dirigió a la cascada para tomar un baño. Mientras se estaba bañando se le apareció una criatura muy rara. La niña se asustó y le preguntó: ¿quién es usted?, ¿qué hace aquí? La criatura no respondió, solamente señaló con su mano el camino que la niña debería seguir. Ella comprendió que comenzaba su viaje. Le sugirió a la criatura que debía primero avisar a sus padres, la criatura aceptó y le advirtió que debía salir como muy tarde al amanecer del día siguiente. 

La muchacha volvió a su aldea y entró en la choza de su familia. Se dio cuenta de la pobreza que reinaba en ella. “Igual que en todas las demás de la aldea”, se dijo para ella misma. Cuando les contó lo sucedido a sus padres, éstos se quedaron atónitos y le preguntaron sobre el aspecto de la criatura. Ella respondió: 

—Era totalmente blanca. Los vestidos, los cabellos, su piel… todo era blanco. No supe distinguir si era macho o hembra. Su voz era misteriosa y su rostro parecía aparecer y desaparecer en el vacío. Estaba parada encima de una roca mientras hablaba. Y, cuando se fue, desapareció de repente. 

Los padres se dieron cuenta de que la niña no tenía ni una pizca de miedo y comprendieron que era una “elegida” y aceptaron que hiciese el viaje. Durante el resto del día, estuvieron haciendo el equipaje y hablando sobre el mismo. Al amanecer del día siguiente, los padres despidieron a su hija con lágrimas en los ojos, pues eran conscientes de que a lo mejor no volverían a verla. 

El viaje 

La muchacha desapareció entre las colinas cercanas. Tras un largo recorrido se encontró con un joven que iba en dirección opuesta. Se saludaron con las manos como signo de paz y el muchacho le preguntó a la niña: 

—¿Hacia dónde va una primavera tan encantadora? 

La muchacha respondió: 

—La primavera va buscando provisiones para poder sobrevivir -y añadió- ¿hacia dónde va usted? 

—Voy de regreso a casa —fue la respuesta del joven. 

El joven siguió su camino. Nunca sabría la muchacha que acababa de salvar su vida porque el muchacho era en realidad un hombre peligroso, con fama de asesino. Sólo la serenidad y dulzura de la niña hizo que no quisiera atentar contra ella. 

Dos días después, la muchacha estaba muy cansada, con la cara pálida y unas “vibraciones” en su estómago que indicaban que tenía mucha hambre. Pero siguió caminando. Media hora más tarde, se encontró con un castillo. Parecía deshabitado y tenía un aspecto desolador. Casi sin pensar, traspasó la gran puerta de entrada. No se oía ningún ruido a excepción de un suave crujido que venía de una de las estancias superiores. Subió despacio las escaleras y, al entrar en la habitación, se encontró con un hombre dormido en una hamaca. La joven comprendió que el crujido procedía de la hamaca en la que se balanceaba el hombre. La muchacha llamó al hombre para despertarle, pero no lo consiguió. Gritó más fuerte, y tampoco. La niña pensó que a lo mejor se estaba haciendo el dormido, y quiso darse media vuelta para salir de la habitación. En ese momento, se oyó la voz del hombre: 

—¡Oh! ¿Qué tenemos aquí? Es una doncella. ¿Qué sugiere, madame? 

—La doncella ha venido en busca de “provisiones” para sobrevivir. 

—¿Y a qué llama la doncella “provisiones”?—preguntó el hombre asombrado. 

—Mi aldea necesita salvación. Sufre demasiado y soy la responsable de su supervivencia. Si no consigo llevarles ayuda, seguramente todo el pueblo morirá. Por todo esto, necesito ayuda. 

-— ¿Qué cree, joven, que le puedo ofrecer? Soy el rey de este reino. Como ves estoy solo. Mis súbditos se fueron de aquí por una causa parecida. Todos me abandonaron. 

—Lo siento —exclamó la muchacha— yo sólo quería un poco de ayuda. —No pasa nada. Quizás tú puedas leerlo.
—¿Qué es lo que puedo leer? 

—Verás, joven… cuando en esas tierras se pasaba mucha necesidad, llegó a mis manos un extraño documento. Quién me lo regaló aseguraba que el que fuera capaz de leer lo que decía el documento le daría paz y prosperidad a su pueblo. Como comprenderás yo no he sido capaz de leerlo y por ello, mi gente tuvo que irse lejos para no morir de hambre. Siempre se ha dicho que hay una fuerza o una clave en la naturaleza que hace posible que aparezcan las letras en este folleto. También se ha afirmado que hay una tribu, sólo una, que tiene dentro de ella la clave. 

Dicho esto, se levantó, se acercó a un armario y sacó una especie de libro que le entregó a la niña. Luego, salió de la habitación. 

Ella trató de ver lo que estaba escrito, pero sus ojos sólo veían papeles completamente blancos. Fijó la mirada tratando de ver algún rastro de tinta, pero sin éxito. 

La niña se puso a pensar. Dejó el documento en una mesa cercana y comenzó a pasear por la habitación. Trataba de recordar todas las leyendas que le habían contado sobre el tema. También pensó en los tabúes que había en su pueblo, tratando de encontrar algo que le ayudara a hacer visibles las letras del documento. Pero fue todo en vano. Pasó toda la tarde y parte de la noche buscando algo de la historia de su pueblo que le pudiera ayudar. Al final, cansada, se fue a dormir. 

La solución 

Al amanecer se despertó teniendo en su cabeza la frase que estaba escrita en el “Libro de Historia” refiriéndose al secreto: el secreto del deber que nadie cumplía. Sorprendida, pensó en esa frase y se le ocurrió escribir la primera letra de cada palabra de la frase. Le daba: esddqnc. Dijo en voz alta esas letras al documento. No pasó nada. De repente, se le ocurrió escribir las letras en la primera página y funcionó. 

El papel se llenó de una luz muy brillante y aparecieron rápidamente unas palabras: usted y su aldea están salvados. De pronto, desapareció el papel y por arte de magia desaparecieron el castillo, la habitación y el rey, y la niña se encontró junto a la cascada donde se solía bañar diariamente. Apareció aquella extraña criatura, vestida de blanco, que le dijo: 

—Usted tiene ahora el poder de entrar bajo la cascada y abrir la puerta de un mundo maravilloso donde la gente vive feliz sin pasar ninguna necesidad. Y con usted, pueden venir a esta nueva vida todos los habitantes de su tribu junto con sus animales. Sólo es necesario que, cuando estén todos, usted empuje las piedras del fondo de la catarata. Se abrirán las rocas y pasarán a un mundo feliz, siempre protegidos por la fuerza de la cascada —y el ser desapareció. 

La niña se quedó un momento con la boca abierta sin salir de su asombro. Y después, dando la vuelta, se dirigió hacia su pueblo corriendo a toda velocidad. Al llegar a la aldea, se sorprendió del silencio que reinaba en ella. No se oía absolutamente nada. Entró en su casa y alarmó a sus padres, tan débiles que casi no podían abrir los ojos. Ellos le explicaron que así estaba toda la aldea, se habían quedado sin fuerzas, ni siquiera tenían fuerza para levantarse de la cama. 

La niña se dio cuenta de que así nunca podrían llegar hasta la cascada para entrar en el mundo feliz que le había prometido el extraño ser. Se le ocurrió, que si la cascada era poderosa, quizás su agua diera fuerza a su gente. Y sin pensarlo dos veces, cogió un par de envases grandes y se fue a buscar el agua. 

Y su pensamiento fue acertado porque unas cuantas gotas del agua de la cascada eran suficientes para revivir a un hombre e insuflarle la fuerza que no tenía. Por la noche, todos los habitantes estaban recuperados y, alrededor de una gran fogata, escucharon las aventuras que había vivido la niña. Cuando finalizó su historia, la gente le dirigió palabras llenas de agradecimiento, muchos con lágrimas en los ojos. Se pusieron de acuerdo en que, al amanecer, todo el pueblo con sus animales se dirigiría a la cascada. 

Todo ocurrió como estaba previsto y, una vez en el otro lado de la cascada, la muchacha pudo comprobar que la paz llegaba a su corazón porque veía a su gente salvada de la muerte. Y, desde su interior, surgieron estas palabras: 

Eres la guerra contra la paz

y la paz contra la guerra.

Eres modelo en la tierra

y una líder capaz.